Me levanté a eso de las ocho de la mañana como si fuera un día más. Antes habían entrado a la habitación a despedirse mi padre y mi hermana, para los que el día siempre comienza antes que el mío.
Desayuné con mi madre, sequé alguna lagrimilla a mi abuela y esperé a que viniera mi Tía Yoli. La verdad que viendo vídeos de tanta gente que se despide en los aeropuertos, tenía yo la idea en la cabeza de que tenía que venir para Rio despidiéndome en casa, como si fuera un día normal en el que me voy a la universidad, a trabajar o a por el pan.
Dicho y hecho. Agarré el maletón, la bandolera con el ordenador y a la estación de autobuses de Logroño. En el camino me encontré con mi tío Corcho y con Marijose, mi vecina, que me arrancó los dos últimos desde la ventanilla del coche. Llegamos a la estación y ahí estaba Santi con su madre (que más maja y amable no puede ser la mujer).
El bus era el Alsa que te deja en la T4. De ahí fuimos en la línea de bus interna del aeropuerto hasta la T2, donde esperamos muchas horas. Comimos y compartimos los últimos momentos con la hermana y el primo de Santi. Nos recomendaron comprar Dormidina para el avión y pasamos la puerta de embarque. Una vez dentro nos fuimos a los 100 Montaditos... había que despedirse de alguna forma del "tapeo" español. A una primera cerveza le acompañaría una segunda y después dos vinos en el avión (no es que tuviera el síndrome de Melendi ni nada de eso, pero chico una vez que te pones...).
Nosotros pillamos el vuelo ida y vuelta por unos 800€ más o menos, con una única escala en Lisboa de una hora y media. Hay un vuelo directo con Iberia Madrid-Rio pero esta opción de TAP Portugal era mucho más accesible (por cierto, tras bucear varios días de buceo por la net recomiendo ir a la agencia Viajes Saturno de Logroño... nos han gestionado el viaje con más seguridad y sin sobrecostes).
¡Ey!: Lo que sigue te lo cuento en el vídeo. Añadir que hizo bastante frío durante el vuelo, que tuve un pequeño problema de desorientación con Cabo Verde y que al bajar del avión sentimos el contraste más fuerte desde nuestra llegada. Normal... llegando a Madrid era invierno y estaba nevando y al día siguiente estábamos en verano y a unos 40ºC.

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